Las Teresitas en Tenerife: una playa que siempre apetece

Las Islas Canarias pueden presumir de una amplia y variada gama de playas a lo largo y ancho de sus costas. Playas que, por su clima, permiten disfrutarlas prácticamente todo el año. Y en Tenerife, la playa de Las Teresitas es un clásico de toda la vida. De esos lugares por los que, quien más quien menos, ha pasado alguna vez, sobre todo si se ha criado en el norte de la isla.

Pero Las Teresitas no es solo una playa más.

Vista de la playa de Las Teresitas en Tenerife con palmeras, arena dorada y costa de Anaga

👉Si quieres seguir descubriendo la isla, también puede interesarte:

Qué ver en Tenerife: guía completa con los lugares imprescindibles que no te puedes perder

Una playa para el turismo… y para la gente de aquí

Hay un detalle que mucha gente no sabe, y que cambia la forma de mirar esta playa. Las Teresitas, tal y como la conocemos hoy, no siempre fue así. En los años 70, concretamente en 1973, este lugar se transformó por completo. Se trajeron miles de toneladas de arena desde el Sáhara y se construyó el dique que hoy protege la playa, cambiando para siempre la forma de esta costa.

Lo curioso es que, con el paso del tiempo, esa intervención ha terminado formando parte de la propia identidad del lugar. Ya no se percibe como algo artificial, sino como algo integrado en la vida de la isla. Esta playa, ha adquirido algo que no se puede construir con cemento: identidad. Y quizá por eso Las Teresitas tiene algo distinto. Porque mezcla lo que se hizo… con todo lo que ha pasado después.

Una playa en la ciudad

Tiene esa esencia capitalina que se nota desde que llegas. A apenas un kilómetro y medio está el centro de Santa Cruz de Tenerife, y aun así, cuando estás allí, parece que todo se calma un poco.

El lugar está preparado para pasar un día cómodo, sin complicaciones. Pero hay algo curioso que define muy bien cómo se vive esta playa. Aquí no se viene con prisa, ni con lo justo. Aquí se viene preparado. Neveras, bolsas, comida, bebida… familias enteras organizando el día como si fuera una pequeña escapada dentro de la propia isla. Porque alrededor no hay grandes zonas de restauración, y eso ha hecho que Las Teresitas tenga algo muy suyo: ese aire de playa de picnic, de día completo, de llegar y quedarse.

👉Si quieres seguir descubriendo la isla, también puede interesarte:

El Caletón en La Matanza

Antes de todo esto, antes de la arena dorada, las sombrillas y las palmeras, este lugar tenía otro ritmo. La costa de San Andrés estaba formada por roca, callaos y mar abierto, y era territorio de pescadores, de pequeñas embarcaciones y de una vida sencilla ligada al día a día. No era un sitio para pasar la tarde, era un lugar de trabajo, de esfuerzo y de respeto al mar. Quizá por eso, cuando hoy uno se sienta aquí sin prisa, hay algo que todavía permanece. Como si, debajo de todo lo que vemos ahora, siguiera latiendo esa historia que no se ha ido del todo.

🌊 Lo que no se cuenta… y es lo más importante

Hay algo que pasa mucho aquí, y que no siempre se dice. Llegas pensando que vas a estar un rato, darte un baño, dar un paseo o simplemente descansar un poco. Pero sin darte cuenta, el tiempo empieza a ir de otra manera. Entre el sonido del agua, la conversación, la calma y ese ambiente tan cercano, se te va el día casi sin avisar. Nadie te apura, nadie te empuja, simplemente estás… y eso, aunque parezca algo sencillo, no lo es tanto.

Y quizá lo más curioso es que no hace falta que pase nada especial para que ese momento se quede contigo. No hay un gran evento, ni una imagen espectacular que lo justifique. Es algo más sencillo y, a la vez, más difícil de encontrar: esa sensación de estar bien sin más. De no tener que hacer nada, de no estar pensando en lo siguiente. Como si por un rato todo se colocara en su sitio sin esfuerzo.


👉Para quienes buscan algo más tranquilo, también merece la pena visitar la Hijuela del Botánico en La Orotava

La Hijuela del Botánico, algo más que un jardín en La Orotava

🌅 Una playa que guarda recuerdos

Qué más se puede decir de este lugar que no se haya escrito o fotografiado ya. Y aun así, cada persona guarda aquí su propia historia.

Yo la elegí como un pequeño homenaje personal, porque es un sitio que, con el paso de los años, ha sabido mantenerse. Casi como hace décadas, cuando se colocó su primera arena, y comenzó a formar parte de la vida de tanta gente.

Porque si hay algo que define Las Teresitas no es solo su paisaje, sino todo lo que ha ocurrido en ella. Momentos que no se ven, pero que están. Días completos, familias, risas… generaciones enteras que han disfrutado del agua, del sol y de la tranquilidad de este lugar.

Puede que tenga un punto turístico, sí. Pero sigue siendo, sobre todo, una playa vivida.


👉Y después de un día de playa, nada mejor que probar unas papas arrugadas con mojo

Papas arrugadas: otro de los imprescindibles de la gastronomía canaria

Imagen aérea de Las Teresitas en Tenerife con su bahía, arena dorada y montañas de Anaga al fondo

Si te has quedado con ganas de más, tienes muchos otros lugares de la isla en la categoría Tenerife.

Compártelo aquí:

Deja un comentario